Cárceles japonesas

No hay mucha información acerca de la situación de los reclusos en Japón. Es como si a los reos se los tragara la tierra. Aunque hay datos que sorprenden, por ejemplo: que los condenados a muerte, se enteren de su ejecución apenas horas antes. Y que a sus familias se les informe sólo después de cumplida la sentencia.

No hace mucho, un grupo de presos japoneses casi matan a golpes a un ciudadano peruano, y me cuesta creer que en estos casos no haya cierta complicidad de parte de las autoridades del centro de detención. El siguiente enlace apunta a un informe de Amnistía Internacional con información al respecto.

Japón: Los reclusos extranjeros sufren violencia, humillaciones y discriminación

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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14 comentarios a “Cárceles japonesas”

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  1. 14
    maria:

    deseo poder chatear con un latino que haya estado preso en japon mi correo es chicakaway@hotmail.com

  2. 13
    JORGE POLANCO NOVOA:

    ILUSION DE LIBERTAD es un concepto aprendido a lo largo de muchos años considerar más bien como una ilusión de que poseemos una libertad, cosa que es más bien una creencia incierta en este lugar maldito donde reina la tristeza no se condena el delito sino la pobreza, la realidad me ha hecho reflexionar todos estos años apartado de mi hogar la gran problemática social en que vive el ser humano recluido en un penal, abandonado muchos al desierto de la soledad y a la ruleta de nuestra, suerte
    Entiendo la libertad como la capacidad de movernos entre una cantidad de seres humanos que luchan todos a la vez por su libertad ese enorme condicionantes, determinismos y limitaciones .El saber reconocerlos, asumirlos, convivir con ellos y saber sacarles partido .Lo comparo como aquel navegante solitarios en una balsa con una vela en medio del océano. Está a merced de las olas y el viento. Lo único que puede hacer es intentar aprovechar las ráfagas de viento orientando la vela en a la dirección de la brújula desimantada sin ubicación ni orientación solo al destino,
    No hemos elegido venir a este mundo, ser hombre o mujer, nacer en una determinada familia o país, tener una raza concreta, recibir una educación en la infancia. Todo esto es fundamental en el desarrollo de nuestras vidas. Sin embargo seguimos pensando que somos dueños de nuestras vidas y que podemos hacer lo que nos da la gana eso no funciona aquí nuestras vidas pertenecen al sistema y solo ellos decidirán el día de que nuestra ilusión será nuestra libertad.

  3. 12
    JORGE POLANCO NOVOA:

    lunes 26 de octubre de 2009
    PRISION
    La romántica melodía del despertador no coincidía con el ánimo de Mercedes al tiempo de abrir los ojos, no pudo evitar un sentimiento de disgusto. Remoloneó unos minutos al tiempo que un bostezo ponía de manifiesto la intención de prolongar el descanso, los dulces sueños. La razón pudo más que su antojo. El trabajo escaseaba y no podía arriesgarse a perderlo por ningún motivo. Se puso de pie, abrió la ducha, el agua en su rostro la despabiló haciéndola participar sin condiciones en la rutinaria y odiosa realidad.
    Gustaba de la vida. A sus treinta y tres años era una mujer atractiva, de mente amplia, una formación científica relevante, amante de fiestas, reuniones y eventos de todo tipo.
    Mercedes detestaba su trabajo. No coincidía con su preparación profesional Recibir escritos en la mesa de un juzgado no era lo que había soñado en sus fantasías adolescentes.
    A su edad habiéndose titulado de psicóloga debería contar con su propio consultorio, en un barrio elegante y dando solución a las aflicciones de sus pacientes.
    No era así. Lograr su título habilitante le costó tanto como conseguir con posterioridad los recursos necesarios para subsistir con alguna dignidad.
    La remuneración que percibía por sus tareas en la justicia le permitía cubrir los gastos de vivienda, asistencia medica, alimentación y el austero esparcimiento que adornaba una vida razonable con alternativas interesantes.
    No obstante no podía superar el disgusto que le provocaba asistir cada mañana a la oficina. Cuando ingresaba por la puerta antipánico se sentía que había fracasado. No podía evitar una intensa sensación de frustración la disgustara. En sus sueños y fantasía el horrendo edificio judicial desaparecía, se derrumbaba, no lo encontraba, era libre para empezar una nueva vida, alquilar un localcito, arreglarlo modestamente pero con buen gusto, transformarlo en un lugar agradable, en su consultorio. Paulatinamente se haría conocida, tendría sus pacientes, solucionaría sus problemas, se transformaría en una profesional de renombre con fundamento en sus conocimientos, sus ganas y su voluntad.
    Sueños, ilusiones, delirios sin fundamento. Además del dinero para concretar su deseo debía superar su imbatible timidez y zafar de la sensación de tranquilidad que le otorgaba el ingreso mensual.
    Termino de desayunar, se colocó su campera y marchó hacia el yugo. Como todos los días debería soportar al psicópata de su jefe, un ladino increíble, un tipo absolutamente intolerable.
    Camino al juzgado pensó que quizá odiara más al juez que a su trabajo.
    Faltando tres cuadras para llegar un intenso olor a plástico quemado fue percibido por su sensible olfato. Miro al cielo y vio que el celeste amanecer sureño se teñía de rojo. Apuró el paso, era un incendio, las llamas comenzaban a destacarse.
    Llegó a la esquina del edificio de tribunales, no lo podía creer. El recinto de Satán estaba inmerso en un fuego incontrolable. Se fue acercando paulatinamente. Los bomberos le impidieron avanzar, se detuvo a unos cincuenta metros. Sus ojos brillaban mientras seguían la trayectoria de las llamas que trepaban al cielo. Una sonrisa se dibujo en su rostro.
    Así permaneció hasta que del Juzgado sólo quedaron cenizas. Abrazó a Mónica su compañera más querida y comenzó a reír con todas las ganas la vez que gritaba.
    - ¡Al fin! ¡Al fin! ¡Soy libre! ¡Absoluta y tremendamente libre!
    Dio media vuelta y se dirigió a su casa. Mientras caminaba sintió un alivio relajante y sus pensamientos agradecían al oportuno cortocircuito que abrió las puertas de la prisión definitivamente

  4. 11
    Mariela:

    “Sabemos bien que es en las cárceles donde se encuentran los peores espécimentes de cada sociedad.”
    No estoy de acuerdo. Si bien hay gente que “hace mérito” para ir, también es cierto que van los que cometen delitos menores. Los que se roban fortunas, corruptos, abusadores de poder, estafadores del estado, es muy difícil que lleguen.
    También hay mucha gente que termina en la cárcel porque la policía agarra a cualquiera que pasa por ahí para tener a un culpable. Creo que el sistema y funcionamiento varía mucho entre países. (soy argentina, hablo de mi experiencia en ese país).

  5. 10
    claudia:

    hola todos busco a un amigo que se encuentra preso en una carcel de maebashi si alguien me puede ayudar se lo agradeceria mi email claudiajaramill@gmail,com

  6. 9
    ofelia:

    a todos los violadores se les debe matar ya que ellos en ningun momento piensan en el sufrimiento que debe estar pasando su victima

  7. 8
    Esteban Miyahira:

    Raúl, creo que eso pasa en China, en Japón se utiliza la horca.

    Saludos.

  8. 7
    Raúl:

    Ahora que dices de la pena de muerte leí en algún lugar que cuando matan a un traidor a a patria lo hacen con una bala en la cabeza y la factura de la bala es cobrada a los familiares..

    No sé que tanto de mito tenga.

  9. 6
    HeV:

    Hoy en la televisión española salió una noticia referida a la pena de muerte en Japón, creo que por la acusación al lider de aquella secta que depósito gas sharin en el metro de Tokyo.

    Han dicho que la pena de muerte es respaldad por más del 70% de la población y que según AI hay unos 20 reos acusados a la pena máxima.

  10. 5
    Raúl:

    Pues yo no recomendaría ir sólo si eres delincuente o tengas intención de ir a delinquir allá.

    No veo la diferencia, las cárceles de todo el mundo son crueles, para los extranjeros y los propios, la situación de la cárcel en Brasil por ejemplo es abobinable, tanto que algunos delincuentes que ya han probado cárceles prefieren morir (que los policías los maten durante el delito) a regresar a la cárcel.

    Es como en todo, para nuestros ojos occidentales es difícil entender la forma de ver que tienen ellos, esto se repite en todo y me imagino que es más radical en las cárceles.

    Sabemos bien que es en las cárceles donde se encuentran los peores espécimentes de cada sociedad.

    Repito, si vas a delinquir, no vayas al Japón.

    Es más preocupante la procuración de justicia, el que los inocentes lleguen a cárceles así y eso si no mal me equivoco es una pandemia global.

    La falta de justicia.

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