Un médico como pocos
Entre el maremágnum de información que se produce en estas islas, muy pocas veces encuentro notas que me interesen. Hoy pude dar con una de esas historias de vida que tanto me gusta leer y mucho más comentar. De la sección “Estilo de vida” del diario en línea Asahi con fecha 5 de agosto de 2006:
El doctor Sugiyama tiene setenta años y ha ejercido la profesión por más de cuatro décadas. Hace seis años que llegó a la pequeña isla de Tobishima y es el único médico para toda la población, conformada por trescientos habitantes. Llegó en el 2000 en reemplazo de un médico de ochenta años que se retiraba. Para lo cual, dejó su puesto de director en el hospital de estudios clínicos de la prefectura de Chiba.
El sesenta por ciento de la población tiene 65 o más años, las escuelas secundarias están cerradas temporalmente por falta de estudiantes, no hay autobuses ni taxis, tampoco semáforos, y las tiendas de conveniencia no existen. Una vez al día, si el clima lo permite, una embarcación hace la travesía al continente. Y en invierno, la mitad de los viajes son cancelados.
La mayor parte de los casos que atiende son problemas comunes de la envejecida población, aunque a veces, la gravedad del paciente requiere su traslado inmediato a un hospital del continente. Es mucho el compromiso, el debe decidir todo bajo su absoluta responsabilidad.
Un desafortunado hecho ocurrió luego de su llegada. Uno de los tripulantes de un barco de pesca comenzó a sentir fuertes dolores de estómago, como estaban en plena faena, no pudieron regresar para que este hombre sea atendido. El estado era grave ya que sufría de una hemorragia masiva, esta persona murió.
Después de este episodio el pensó: “Una isla tiene mucho de un barco en alta mar”. Por esto, siempre le recomienda a sus pacientes que lo consulten en todo momento, que no tengan reparo en llamarlo a cualquier hora del día.
Debido a su intenso trabajo, uno de sus pacientes le sugirió al alcalde que enviara a otro médico, gesto que Sugiyama agradeció, pero le dijo que si otro doctor llegara, él iría a otro lugar ya que se estima que hay ciento setenta islas en donde no hay médico alguno.
Ya desde su época de estudiante, Sugiyama comenzó a hacer visitas a zonas remotas sintiendo su obligación de servir a los demás. La primera visita a la isla de Tobishima fue en el año 1999, entonces pensó que este sería el lugar para cerrar su carrera médica. Sus amigos y colegas trataron de persuadirlo de que abandone la idea de establecerse en la isla, pero no tuvieron éxito.
Los isleños de Tobishima lo necesitan, más allá de sus títulos y honores. Cuando alguno le pregunta si planea volver a Tokio, el responde con una sonrisa en los labios: “Déme una buena razón para hacerlo”.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
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Agosto 7th, 2006 at 16:17
Hay una película canadiense, que está genial. La Grande Séduction