El lado oscuro de una compañía de seguros en Japón
Cuando comenzó la crisis económica con el estallido de la burbuja, de las 18 grandes compañías japonesas de seguros, 17 estaban con sus números en rojo. La situación para estas empresas se tornó desesperante y la consigna en aquel entonces era sobrevivir a cualquier precio.

En una nota del semanario Shukan Posuto, están las declaraciones de una agente de seguros que para cumplir con su cuota de ventas hasta debía acostarse con los clientes. Método que, según ella, era utilizado por el 20 por ciento de sus compañeras.
A los hombres jóvenes los visitaba en sus propios domicilios luciendo vestidos escotados o faldas muy cortas. Y con un objetivo claro, nunca regresar sin el contrato firmado. La entrevistada es una mujer casada y tiene dos hijos. Por supuesto, su marido desconoce por completo los vericuetos de su trabajo.
Esta compañía que vende seguros de vida, no sólo conoce las técnicas empleadas por sus agentes, también las promueve. Al parecer, estas mujeres integran el equipo de herramientas descartables y son entrenadas para conseguir contratos a cualquier precio. Si cumplen, son elogiadas en las reuniones matinales; en caso contrario, humilladas delante de todo el personal.
La presión que sufren las agentes llega a tal extremo que algunas compran pólizas con su dinero para cumplir con las ventas estipuladas. En ocasiones, pidiendo préstamos a usureros. Pero no sólo las empleadas apelan a todo tipo de artimañas para conservar la cabeza, también los gerentes deben recurrir a procedimientos anormales. Por ejemplo, admitiendo a personas con enfermedades graves falsificando sus análisis clínicos.
Ella también tuvo que efectuar ventas ficticias pagándolas de su bolsillo. Para cubrir el déficit se ofrecía en una agencia de alquiler de amantes, por la cual obtenía entre 30 y 40 mil yenes por cliente.
Los empleados masculinos de esta compañía de seguros son quienes controlan al personal femenino. Ellos reciben ascensos de acuerdo al grado de efectividad de sus pupilas y su responsabilidad es entrenar a sus compañeras para que saquen el máximo provecho a sus encantos. O dicho de otra manera, para que hagan bien el trabajo sucio.
Al final de la nota, el periodista le pregunta a la dama en cuestión si no siente temor que su marido se entere de todo esto. La respuesta es escalofriante: “Mi marido no me importa en lo absoluto, para mí lo importante es que traiga su sueldo a casa. Si se muere, me beneficia porque ya le hice firmar una póliza por 150 millones de yenes”.
Esteban Miyahira – unargentinoenjapon@gmail.com
Tags: Seguros
Bondades del capitalismo salvaje Sergio.
Bueno, cada día vamos viendo como la codicia, la ignorancia y las fantasias sobre “la felicidad” nos pueden arrastrar a las peores de las calamidades. Lo que me pregunto es: ¿Que mundo tendrán en la cabeza esa gente? ¿En que mundo sentirán que viven?. Parece que la ambición, uno de las cosas que creo que pueden acabar en catastrofes mucho más terribles de lo que se imaginan, nos hace involucionar en animales codiciosos que quieren tener su heladera llena, y terminan como rapiña intentando comer algun resto para supervivencia. Paradogicamente la ambición desmedida y codicia, en vez de llavarnos a tener más, nos lleva a perder casi todo. Inclusive nosotros mismos
Nicté, la crisis comenzó a principios de 1990 cuando los precios de las propiedades cayeron en picada.
saludos nora y a ti amigo esteban.
David (reload)
tienen mucha razon al parecer si no tiene sexo no es bueno, claro sexo o algo como una masacre o algun muerto. cada ves perdemos la batalla contra las tinieblas que habitan en nosotros.
existe una leyenda indio-americana. que dice:
en nuestro interior hay dos lobos en constante lucha, uno representa la bondad en los seres humanos asi como todo sentimiento bueno. y el otro lobo representa la maldad, la ignorancia el odio y todo entimiento malo. tú decides a que lobo alimentar. al que alimentes mas ganara la batalla.
David (reload)
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Estoy de acuerdo con Nora, parece que hoy en dia lo unico que importa es vender mas o tener mas popularidad y justamente lo que da eso son este tipo de barbaries, y lo mas triste que la culpa al final la tienen justamente los que consumen esta basura, si no cambian, nada cambiara.
Para Jose Benegas
El artículo no es de ningún diario, es del semanario Shukan Posuto.
Las revistas semanales que se publican en Japón, son muchas: Shukan Shincho, Shukan Bunshun, Shukan Gendai, Shukan Posuto, etc. Son las que en inglés se les llama “Weekly tabloid newspaper”.
* Los semanario Shincho y Bunshun, los más antiguos, publican en general artículos que critican al gobierno.
* El Gendai, se caracteriza por los artículos sobre la vida privada de las locutoras de radio y televisión, y de las chicas jóvenes en general.
* El Posuto, se hizo famoso por los artículos de sexo, y las fotos de….”mujeres sin ropa o…..con poca ropa”.
Como yo no leo casi nunca esta clase de revistas, no puedo asegurar nada, pero me dijeron, que hoy día, casi todos los semanarios publican muchos artículos parecidos al de hoy, dejando de lado las noticias sobre política y economía. Creo que debe ser para el aumento de venta de los ejemplares. Porque a todo el mundo le gusta saber lo que hace la chica que vive al lado, y no lo que le está pasando a la abuela que vive en frente.
Me dijeron que en sus primeros años, tanto el Shincho como el Bunshun, eran “más serios”, había más información, sin fotos (de chicas desnudas), pero creo que ahora, casi todos los semanrios tienen la “misma cara”.
Es lamentable, pero también es una realidad de Japón.
Creo que los que tenemos que pensar, somos los lectores….
Perdon por la ignorancia, ¿en que periòdo de tiempo se ubica esta crísis económica?
La desesperación lleva a hacer cualquiero cosa. La explosión de burujas es ideal para crear estos fenómenos, pero la pregunta que se me ocurre de inmediato al leer la nota es qué tipo de diario la realizó. ¿Es un diario serio o es un pasquín sensacionalista más?
esteeeee…. no tengo palabras.
pero sobre todo lo ultimo acerca de el esposo de la entrevistada y los beneficios de su posible deceso.