Los nuevos pobres

Japón, consumismo y nuevos pobres

Así como la burbuja económica generó a los nuevos ricos de la sociedad japonesa, su estallido convirtió a muchos, que hasta ese momento estaban gozando de la opulencia, en nuevos pobres. Dentro de esta clase, hay una categoría que se diferencia bastante de la tradicional, aquella que cayó en desgracia a pesar de su esfuerzo por mantener su nivel de vida, estos nuevos pobres tienen un comportamiento muy peculiar y los podríamos calificar de tontos pobres o pobres tontos, como más les guste. Fieles representantes del consumismo en Japón.

Los nuevos pobres

Este grupo se caracteriza por su afán de mostrar un estatus socioeconómico al cual no pertenecen. Para esto, rentan lujosas viviendas en barrios exclusivos, visten ropas de marca y compran costosos automóviles que a duras penas pueden mantener. Por supuesto, hay quienes pueden aparentar más que otros, lo cierto es que invierten sus limitados ingresos en este juego estúpido de consumir.

Kiku es una mujer de 32 años, soltera, trabaja en una empresa importante del sector financiero, tiene muy buenos ingresos, su guardarropa está repleto de carteras italianas y sólo viste atuendos de prestigiosas marcas. Pero su refrigerador está vacío y su tarjeta de crédito a punto de estallar. En varias ocasiones tuvo que recurrir a prestamistas para poder cancelar sus deudas.

Para este subgrupo social, si no se es rico, al menos hay que parecerlo. Sin que importen los sacrificios y aunque en el intento queden en la más absoluta miseria.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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15 comentarios a “Los nuevos pobres”

Páginas: [2] 1 » Show All

  1. 15
    Bolsos Hermes a… ¿5.500 dólares?:

    […] En la entrada “Los nuevos pobres” comenté sobre el afán de algunas jóvenes japonesas por consumir carísimos accesorios de afamadas marcas europeas aún cuando su nivel socioeconómico no se los permite. […]

  2. 14
    fravero:

    muy interesantes reflexiones mas sin embargo opino q rico es el que sabe vivir con lo que tiene y no esta mal decear mucho lo malo es no ser congruente en tus gastos y tus ingresos la sabiduria no esta en como genar el dinero sino en como gastarlo. recomiendo el libro el hombre mas rico de babilonia edicionesz castillo autor george s clason saludos.

  3. 13
    corsaria:

    Me permito resumir la entrada y los comentarios en esta cita:
    “pobre no es el que poco tiene, sino el que mucho desea”

    :-)

  4. 12
    miraquetemiroyo:

    Ah, Mike, los prejuicios… Una de las peores aberraciones de nuestra especie. Tan fácil de criticar y tan difícil de asumir. Creo nos es menos doloroso admitir que tenemos un vicio que admitir que somos prejuiciosos. Y lo que más me da pena es haber llegado a la conclusión de que es algo que no podemos corregir.

  5. 11
    mike:

    Buena participación Miraqueyotemiro, guardado tu blog en los favoritos de mi opera, y digo opera por que tenemos la opción de elegir, de seleccionar lo que queremos o lo que no queremos, tenemos la capacidad, como bien comenta Nora, de cambiar o de no cambiar, nadie nos obliga, a menos de que la persona sea dependiente, es como un vicio, le satisface y consume, consume y aparenta.

    No, yo no soy consumista, compro estrictamente lo necesario y tampoco aparento algo que no soy aunque si lo hicé, pero con el tiempo se va madurando y las cosas que antes eran importantes ahora ya no los son, se vuelve uno viejo, por que como lo comentan, es más suceptible el joven, pero es cierto hay gente que no madura y no aprende de sus errores, no tienen remedio a menos que alguien se interese mucho por esa persona para hacerle ver su error, pero si la persona no quiere modificar su forma de existir, cada quien es responsable de su proceder.

    Una parte importante del fenomeno es el prejuicio, pero una manera de enfrentarlo es evitar hacer nosotros mismos ese prejuicio, por que, ¿qué pensarías si ves a alguien con ropas algo desgastadas, con una apariencia que no complazca nuestros deseos?, simple hechamos mano del prejuicio pera no permitir a la persona entrar en nuestro circulo. Es fácil ser prejuicioso, si muy fácil, por ejemplo: en una charla te digo que conozco de música popular y ya habrás hecho un prejuicio de mi persona, pero esa no es una razón suficiente, núnca preguntasté si conocía de música cultural, el mismo problema suele pasar con la apariencia, ves a la persona algo descuidad y automaticamente dices: “No vale la pena”, la cuestión es cuantos no harán hasta lo imposible por evitar eso.

    Cuando uno madura debería un de usar menos el prejuicio, pero realemente no es así por que no se identifica la verdadera raíz del problema, otro ejemplo es de las mujeres en edad de casamiento que cada día que pasa siguen esperando a ese principe azul, :D oh sorpresa, no es culpa del principe que no llega sino es culpa del prejuicio. Creanme si usaramos menos los prejuicios y más la compresión, el respeto, el afecto y la simpatia seriamos un mundo mejor, perooo, eso requiere bastante esfuerzo de nuestra parte y no cualquiera esta dispuesto a realizar ese esfuerzo,

    Regresando al tema, cada quien decide si hacer un esfuerzo por comprender a los demás o simplemente vivir una vida llena de prejuicios ;)

    Creo que escribí lo que quería comunicar, no fue fácil pero creo que quedó entendible, con el afán de compartir y no de juzgar a quien no conozco les dejo estas sinceras letras esperando les puedan ser de útilidad.
    Hasta la próxima!
    Ganbatte kudasai minna san!
    (°_°)

  6. 10
    Marco:

    Pienso que no esta mal el querer aparentar ser alguien, quiero decir no es un delito y personalmente pienso que cada uno es libre de hacer lo que mas guste con su dinero.

    Consumismo nos guste o no da trabajo a muchas industrias, el problema que veo yo, es que esta mal repartida las ganancia segun esfuerzo de trabajo,
    un ejemplo rapido pero no preciso es lo que puede ganar un jugador de futbol o un actor hollywood.

  7. 9
    nora:

    miraquetemiroyo,
    excelente como siempre, excelente….
    Tenemos que seguir adelante, y de buena manera, para que nos digan “no, tú no eres esa kiku”.
    Pero también tenemos que pensar “por qué” existen las kikus. El hecho de que no seamos como ella (”creo”… que no somos), no quiere decir que diagamos “bueno, la pobre…”, y ….nada más.
    El problema está en la “raíz” de esos árboles mal plantados de la sociedad.
    Nunca es tarde, y tenemos todavía una vida por delante.
    Saludos a todos :)

  8. 8
    miraquetemiroyo:

    Ay, Nora, yo que pensaba apagar la compu e irme a hacer otra cosa y justo paso y leo otra de tus brillantes reflexiones y ahora quién me saca de enfrente del teclado? ;)

    Creo que todo ser humano expuesto a la media y el marketing moderno termina siendo, en una u otra medida, una Kiku en algún momento de su vida. Cuando somos adolescentes pasamos por el peor momento de subyugación que debería ser pasajero, tanto como las inseguridades y cambios hormonales de esa edad, pero en muchos casos no lo es porque la conducta sigue siendo alentada por la maquinaria consumista.

    Yo no creo haber sido una Kiku en el sentido de aparentar lo que no era pero sí en el sentido de creer que debía comprar más y “de marca” para dar la imagen adecuada a lo que se me había inculcado que yo debía ser. En ese tiempo vivía en Buenos Aires, mi ciudad natal.

    Por suerte, al empezar mi vida de extranjera también empezó el proceso de rechazo a la cultura del consumismo. Raro, no? Uno pensaría que viviendo en el reino del despilfarro uno se convertiría en uno de sus más fervientes súbditos y así ocurre en muchos casos pero también se da lo contrario, como me ha pasado a mí. De ver tanto consumo sin límite, tanto vivir más allá de lo que les da el cuero, me empecé a preguntar qué sentido tenía vivir de esa manera. Qué sentido tiene exclavizarse trabajando para tratar de lucir como un millonario mientras se vive como una rata?

    Seguramente me fue posible cambiar tanto en mi forma de pensar y ver la vida porque había dejado atrás mi “núcleo social” y ahora no debía darle “explicaciones” a nadie. El “pertenecer” es una presión muy alta, difícil de desafiar.

    No me llevó hacer demasiadas cuentas para darme una idea de que cambiar el coche cada tres años y pagarlo en cuotas (leasing) es una imbecilidad. La última vez que compré uno fue de contado, hace ocho años. Es alemán, luce y anda como nuevo aunque hace tres años que no fabrican más ese modelo pero lo pienso seguir usando por lo menos por otros tres o cuatro años más. Qué va a pensar la gente? Quién es “la gente”? Esos desconocidos que me ven pasar por la calle o estacionar en el parking lot? Mis vecinos? Espero que piensen que comprar un auto bien hecho es buena idea a juzgar por lo bien que se mantienen.

    La última vez que gasté una fortuna en un abrigo “de marca” fue hace quince años. Un día me dí cuenta de que el diseñador de esa marca estaba repodrido en plata gracias a la estupidez de la gente y no me causó ninguna gracia pensar que la fortuna que gasté en ese abrigo sirvió para contribuir a su fortuna personal. Esa realización fue todo lo que necesité para dejar de contribuir a la riqueza de los “célebres”. Por supuesto que no me visto con arapos ni tampoco tengo el talento o el deseo de hacer mi propia ropa pero es perfectamente posible (y recomendable) comprar buena calidad y diseño sin pagar por una marca.

    La gente acá compra libros de a docenas. Los apilan por todos lados y cuando ya no tienen más donde ponerlos, los venden por centavos, los donan o los tiran. Cuántas veces van a leer esa novelita berreta que acaban de comprar para matar tiempo en el subte? Por qué no comprar libros usados? Por qué no tomar ventaja del magnífico sistema de bibliotecas públicas que permiten sacar libros por dos o más semanas? No creo que haya más de dos docenas de libros en casa. Revistas? No, gracias, que la propaganda se las vendan a otro.

    Habrá quien lea ésto y diga “uy, qué aparato”. Mi respuesta es que gracias a ésta filosofía de vida no sufro de ninguno de los problemas de los “pobres tontos” que describió Esteban.

  9. 7
    Dayana:

    Supongo que una cosa es hacer gastos superfluos y otra poner en riesgo la propia vida por no tener ni qué poner en la heladera como hace doña Kiku.
    Con una mano en el corazón, todos compramos pavadas en el súper, adormitos en las casas de chucherías (ex Todo x $2) o nos enganchamos con algún trapo porque nos gustó aunque tengamos ropa suficiente en el placard pero las cosas ahí están, nos gustan y vamos y las compramos (y muchas veces después nos arrepentimos), pero creo que no todo el mundo vive exclusivamente de la apariencia como los ejemplos de Esteban y de Miraquetemiroyo.
    Dejar de comer por comprar una cartera de marca es algo que raya lo patológico y seguro que lleva a la gente a terminar muy mal.

    Hacemos la campaña “Vístase en La Salada y mátese comiendo en un diente libre”?

  10. 6
    セルシオ:

    Tetrico, realmente tetrico. Y lo mas lamentable es que no es algo aislado, es global, y como se pregunta nora “yo no soy esa kiku?” y duele la respuesta, pero muchas veces actuo de forma similar, tomo como ejemplo mi televisor, esta a punto de pasar a chatarra, asi que comence a ver que compraba para reemplazarlo, lo que me llevo a ver que en realidad no estoy como para afrontar un gasto como ese, pero si no lo compro, el rep. de VHS el de DVD, el HomeTeatre, etc, etc, etc estan al divino boton en casa, lo que me hace preguntarme, para que compre todas esas cosas, podria haber seguido viviendo sin todo eso y no tener que pagar todos los meses el 25% de mi sueldo al banco o a la tarjeta de credito…

    ¿No tenemos todos nuestra propia Kiku?

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Comentario:


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