Papeles sueltos, página 1

Mientras ordenaba mis objetos personales, encontré algunos escritos que son parte de un diario que escribí el año pasado. Como quiero conservarlos como recuerdo, decidí publicarlos en este blog. De esta manera los tendré más a mano cuando quiera recordar algunas de mis penurias. No quiero aburrir con tonterías pasadas así que separé los escritos en cuatro partes. Esta es la primera.

Lunes, 16 de mayo de 2005

Todos los días trato de aprovechar mi tiempo libre, pero hoy he dormido demasiado, quizá mi cuerpo esta reclamando más descanso que lo habitual, podría decir que las horas extra las hice durmiendo. Bueno, prefiero dormir que estar en la fábrica.

Que puedo escribir en este diario. Estando aquí, los días son todos iguales. En la fábrica todo esta fríamente programado, nuestros movimientos son un calco del día anterior, aun cuando alguna de las máquinas queda fuera de servicio, sabemos que debemos agarrar una escoba y simular que estamos barriendo el piso.

Cuando viene el jefe a nuestra sección, no es necesario que diga nada, conocemos de antemano lo que va a decir. Siempre las mismas órdenes, siempre la misma expresión en su rostro, vivimos el mismo día todos los días. Cambiar de fábrica no afectaría en nada esta situación ya que la obra seguiría siendo la misma, sólo que con otros actores.

Estoy pensando qué puedo escribir mañana en este diario, con “cortar y pegar” sería suficiente, salvo que los dueños del circo hagan de nuestra labor una actividad interesante, cosa que nunca va a suceder.

Hasta mañana, o hasta cuando tenga algo que contar.

Martes, 17 de mayo de 2005

Estoy esperando que me llamen para hacer algunas compras, tengo mucho para hacer y estoy contento por eso. Cuando soy dueño de mi tiempo y puedo hacer cosas que me causan placer, es cuando de verdad me siento vivo. Si tengo que privarme de ello, no me soportaría.

El privilegio de escribir a través de esta ventana al mundo es toda una terapia para mi, lo hago porque me gusta, pero también por necesidad, no lo puedo evitar.

Me gustaría poder contarles algo interesante, divertido… en fin, alguna historia fuera de lo cotidiano. Por desgracia no tengo nada para contarles, hoy escribo para decirles que no tengo nada que escribir.

Miércoles, 18 de mayo de 2005

En un día gris como el de hoy no estoy con el mejor animo para escribir. Ayer salí decidido a comprar un reproductor de mp3 para poder usarlo mientras hago mi aburrido trabajo. Después de ver diferentes modelos económicos, soportando al empleado que lo tenia pegado y no se quería ir, me decidí por uno con 512 MB de memoria que estaba a 13 mil yenes. No sé si por la presión del empleado o mi indecisión de siempre, salí de la tienda con las manos vacías.
A los responsables de estos locales en Japón, les diría que no es buena política tirarnos a los vendedores encima, no sé a los japoneses, pero a nosotros, nos rompe bastante las bolas.

Viernes, 20 de mayo de 2005

Subo a la wagon como todos los días y partimos rumbo a la fábrica. En determinado momento notamos que el tráfico estaba más pesado que de costumbre, cuando llegamos a un cruce muy transitado supimos el motivo. Al parecer, un camión impactó el poste del semáforo, en ese momento llegaba la cuadrilla con un nuevo poste para reparar el daño. De no ser por el semáforo, hubiese entrado sin control en la estación de servicio destrozando los surtidores de combustible. Pudo haber sido un infierno, espero que nadie haya salido lastimado.

Hay muchos accidentes de tránsito en este país, algunos realmente dramáticos. Está perdiendo la vida mucha gente por la imprudencia de los automovilista que, en ocasiones, suelen conducir ebrios.

Calles estrechas con viviendas muy frágiles a ambos lados, conductores que no respetan velocidades máximas, siempre al borde del desastre. Tenemos que ser prudentes al conducir, y los latinos también dejamos bastante que desear. El cinturón de seguridad no es un adorno, está para proteger nuestras vidas, y casi nadie lo usa.

La verdad que somos impresentables en muchos aspectos, me gustaría hablar de esto otro día, ya es tarde y mañana tengo que madrugar.

Sábado, 21 de mayo de 2005

Jornada calurosa la de hoy. En la fábrica sufrimos bastante ya que los equipos de aire acondicionado están fuera de servicio. Hay que ahorrar energía y lo único que tenemos son unos miserables ventiladores que soplan aire caliente. Es mi primer verano aquí y me han dicho que cuando la temperatura pasa los 30 grados el ambiente es insoportable, habrá que usar traje de baño e imaginar que estamos en un sauna.

Mientras escribo, siento el canto de los grillos que penetra por una de las ventanas. Esto me hizo recordar mis veranos en el Gran Buenos Aires, cuando era niño y subíamos con mi padre a la azotea, para mitigar el calor con la fresca brisa de la noche. Cuanto disfrutaba de esos momentos. Sólo iluminados por el techo de estrellas, y el canto de los grillos como música de fondo. Pasaron muchos años desde entonces, él ya no está, pero cierro los ojos y puedo verlo, sentado, tranquilo, pensando en… no sé, como me gustaría saberlo, y como me arrepiento de no habérselo preguntado.

Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

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