Servicio doméstico
Así como nosotros, los descendientes que emigramos a Japón en busca de trabajo, los primeros inmigrantes japoneses que llegaron a la Argentina tuvieron que afrontar las vicisitudes de estar en tierras desconocidas dentro de una cultura muy diferente a la propia. En general, con total desconocimiento del idioma y muy poco dinero en sus bolsillos.
Los oficios que podían desempeñar eran limitados, a pesar de que muchos contaban con un nivel de educación importante, no les quedaba más remedio que emplearse en fábricas o empresas de servicio, en secciones con un ambiente de trabajo muy duro e insalubre. Como dato curioso, hasta se conoce la historia de uno que trabajó como lustrabotas. Con el tiempo, se ganaron muy buena reputación dentro del servicio doméstico, la demanda crecía y era muy sencillo para los japoneses de esa época ingresar como mucamo, jardinero, ayudante de cocina, etc.
La siguiente imagen corresponde a los avisos aparecidos en el diario La Nación del 11 de mayo de 1914.
Del libro: “Historia del inmigrante japonés en la Argentina” editado por la Federación de Asociaciones Nikkei en la Argentina (FANA).
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com
Tags: Servicio domestico

Mayo 24th, 2007 at 7:46
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Mayo 6th, 2007 at 12:57
Muy buena pagina debería ser historiador por queme sorprenden cada cosa que pones de la historia argentina como esos avisos clasificados de donde los sacastes?? Espero que la pagina siga y si tenes mas imágenes de trenes se agradecería que las publicaras saludos
Marzo 7th, 2007 at 23:23
Cuales son los requisitos que les piden a los conyugues para revalidar la visa pueden hechar a los padres y dejar a los hijos. un saludo
Marzo 7th, 2007 at 20:04
Como siempre me fascinan las entradas de Esteban y quizás aún más los interesantes comentarios de Nora. Qué difícil es ser emigrante y cuantas cosas se aprenden.
Nunca entenderé la forma de tratar de ciertos países a los hijos de sus ciudadanos que algún día deciden volver. Esa forma de rechazarlos o ponerles trabas creo que empobrece al propio país.
Saludos.
Marzo 7th, 2007 at 6:04
nora: admino a tu padre, la verdad que lo admino, se jugo a hacer lo que yo siempre quise pero el miedo me freno, incluso ahora me pasa. Entiendo un poco mas de como sos despues de esto. Esta historia muestra un lado de tu padre realmente sorprendente, y el lado de japon que me enamoro y constantemente busco (en personas como mis maestros).
Domo arigato gozaimasu!
Marzo 6th, 2007 at 23:23
David,
No es ninguna molestia, gracias. Y sigue visitando el blog de Esteban.
Dayana,
Te escribo uno de estos días.
Saludos
Marzo 6th, 2007 at 22:51
Me quedó la intriga qué fué lo que estudió dos veces tu papá, Nora.
Y lo de estudiar dos veces lacarrera, te cuento que lo he escuchado acá y mucho no lo entiendo. Pero que lo hayan mandado al colegio con nenes de primaria es una locura. De todos modos me da un poco de ternura imaginármelo sentado enmedio d los chicos, respondiéndole a la seño… cambiando figuritas en el recreo?
Me alegro que esté contento trabajando en los suyo y haya sacado cosas buenas a pesar de lo malo.
Y con lo de los japoneses y las tintorerías, cuando era chica pensaba que eran los dueños porque ellos habían inventado la tinta china… tenía algunos problemas con geografía, evidentemente.
Marzo 6th, 2007 at 21:51
Cada vez que te veo escribir nora me fascino mas, veo cada vez que talvez el capitalismo pueda esclavisar al pueblo, pero nunca hara que el pueblo pierda su Honor, gran historia, gran leccion aprendida, gran padre.
talvez te cause molestias mi acoso nora. jeje. pero no puedo evitarlo. de antemano te pido me perdones, pero espero sigas escribiendo.
Nota: no soy capitalista, ni socialista, ni comunista. simplemente Vivo.
Que la paz de Dios sea con vosotros.
Marzo 6th, 2007 at 9:38
Me introduzco…..otra vez
Mi abuelo, que era tintorero, llegó a la Argentina sin saber nada sobre ese trabajo y lo aprendió todo allí, no sé cómo, pero lo hizo (si estuviera vivo se lo preguntaría). Lo único que recuerdo es que siempre me decía que era el primer okinawaense que se hizo tintorero en la Argentina.
Terminada la IIGM, y después de muchos años, mi abuelo le dijo a mi padre que podía trabajar en Argentina (mi padre no es tintorero). Se casó, nací yo y nos fuimos.
Pero mi padre, no pudo trabajar porque le dijeron que no era válido en Argentina el título que tenía. Y si quería trabajar, tenía que hacer la educación en el país, y sacar el título que tenía en una Universidad argentina (le dijeron también que era porque Japón había perdido la guerra ? )
Comenzó a estudiar el castellano en la Academia Pitman. hizo unos cursos de primaria y secundaria en unos años, y entró a la Univerisidad.
De día trabajaba como tintorero ayudando a mi abuelo, y por la noche iba a la Universidad. Y haciendo muchos esfuerzos y con la colaboración de muchos compañeros, pudo egresar y recibir el título argentino de ese trabajo. Pero no trabajó. Volvimos a Japón, donde está trabajando, como es debido.
A pesar de todo lo humillante (aunque él nunca me lo dijo )que fue para mi padre estudiar con niños en la primaria y hacer los estudios que ya sabía, jamás, jamás me habló ni me habla mal de Argentina. Y a pesar de todas las cosas que pasaron (porque fueron muchas) siempre me habla con nostalgia y una sonrisa en los labios, de esos…..días. Por qué? Porque es un amor por el país que le dió educación a sus hijos, y porque le dio la oportunidad de estudiar otra vez su profesión en otro idioma (según sus palabras)
Hay muchas historias que no están escritas en los libros.
Esto es un resumen nada más, de la vida de un tintorero que en realidad no era tintorero.
Y así podrán saber por qué soy así, por qué pienso como pienso, por qué quiero comunicarme con la gente para que las cosas vayan bien.
Saludos a todos
Marzo 6th, 2007 at 9:04
HeV, la política migratoria de Japón es especial. Recién en la década pasada permitieron ingresar a los descendientes a causa de la falta de mano de obra, ahora están preocupados porque los inmigrantes económicos se quedaron y están llamando a sus familias. Ellos pensaban que después de ahorrar unos yenes regresarían mansos y contentos a sus países de origen. Quizás llamar a los descendientes fue considerado en su momento como el mal menor. Creo que nunca tuvieron en cuenta la descendencia como motivo para conceder la radicación. De hecho, ya se está hablando de abolir la visa permanente que poseen muchos descendientes y cónyuges. O revalidar, que es lo mismo, porque los requisitos solicitados no los va a poder cumplir casi nadie.