Sobre los contratistas en Japón
Hace unos días, un lector me preguntó acerca de los pasos a seguir para hacer contacto con agencias de empleo en Japón. Este episodio fue el que me hizo pensar otra vez en los contratistas. Respecto a la función de estos personajes, lo único que puedo decir es que entre su actividad y la de cualquier otro comerciante, hay poca diferencia. Los comerciantes venden cosas y ellos gente, así de simple.
Durante 1989 y 1990, el tráfico de esclavos fue enorme. Las fábricas necesitaban personal con mucha urgencia y los intermediarios despacharon obreros como nunca en su vida. Creo que hasta un orangután con mameluco hubiese conseguido trabajo en esos años. Como la oferta era escasa, los precios subieron y las agencias embolsaron millones a expensas de los trabajadores.
Nunca supe con cuanto se quedaban de nuestros salarios, según rumores que corrían en esos días, la cifra rondaba el 30 por ciento. Es obvio que si no daban a conocer ese dato era porque nos estaban explotando en forma asquerosa.
Por alguna razón, la imagen de los compatriotas que colaboraban con los contratistas japoneses se mantiene nítida en mi memoria. Recuerdo sus caras y gestos, sus voces, y como no, la forma en que nos cagaban la vida. A raíz de esta experiencia, llegué a pensar que la vida en Japón, en algunos, despierta al ser miserable que duerme en su interior.
Los que dominaban el idioma eran los primeros que las agencias sumaban a su plantilla como intérpretes. Así fue como algunos cambiaron su estatus de obrero a oficinista. A partir de ese momento no tenían que usar el uniforme de la fábrica: una chaqueta con el nombre de la compañía bordado en la pechera, botas negras de cuero con puntera de acero y la bonita gorra de heladero como parte del conjunto elegante y multicolor. Lamento no haber traído uno de esos atuendos ya que me hubiera servido para asistir a una ocasional fiesta de disfraces.
En algunos casos, los colaboracionistas, aparte del sueldo percibido como empleados administrativos, solían recibir comisiones jugosas por cada individuo que lograran reclutar. Según lo que me comentó uno de los inescrupulosos que tuve la desgracia de conocer, por cada hora que trabajaba su reclutado, recibía 100 yenes de recompensa. Es decir, con sólo 10 obreros en su nómina lograba cobrar un sueldo mensual íntegro sin tener que ensuciarse las manos.
Por semejante botín, podrán imaginar las artimañas a las que recurría para convencer a sus candidatos. Los puestos que él ofrecía eran una mierda por donde se los mirara; hasta me llegó a comentar en forma jocosa, que a una de sus víctimas ya se le habían borrado las huellas digitales de tanto manipular neumáticos para automóviles.
No todos tenían una actitud mercenaria, conocí a otros que obraban con una conducta intachable. Personas con principios morales que hasta se jugaban el puesto por sus compatriotas ante una situación injusta. Por supuesto, no eran mayoría.
Esteban Miyahira - unargentinoenjapon@gmail.com

Septiembre 13th, 2007 at 20:54
Interesante tu comentario y estoy en un ciento por ciento de acuerdo con vos. Asi,sucedieron las cosas por esos años.
Septiembre 13th, 2007 at 6:35
Marco,
No solo los bolivianos, paraguayos y peruanos…también los japoneses (mi padre, a pesar de tener título universitario)
Esteban,
No lo tomes a mal, en realidad no quise entrar en los comentarios, pero al ver el comentario que dejaste a eric, me puse a llorar.
Te dije muchas veces que lamento lo que te pasó en mi país, pero esas pocas palabras hieren mucho, Esteban, como también un comentario que dejaste en otra entrada, y perdona que te lo diga, no es un reproche, es un sentimiento que tengo cada vez que leo tus entradas y comentarios. Escribir sobre tus malas experiencias está bien, son informaciones necesarias para los que la necesitan, pero no podés hacer un poco de paz con tus sentimientos sobre mi país?
Aprecio mucho tu sinceridad, Esteban, y no es que piense que tengas que escribir cosas buenas (que tal vez para vos son pocas). Es tu blog, y tenés el derecho de escribir como quieras, por eso no tengo derecho en decirte lo que te estoy diciendo, pero espero que entiendas lo que no puedo escribir.
Si no querés publicar el comentario, borralo pero leelo por favor, y si te ofendí (como siempre) perdoname.
Con mi más sincero cariño.
Septiembre 13th, 2007 at 6:12
Hay una diferencia enorme entre unos peones y otros. Algunos, el caso de Esteban, se dan cuenta que son peones y que no merece la pena seguir así. Otros, bien sea porque su puesto es más o menos agradable, más o menos mejor pagado, no quieren ser conscientes de que son un piezas en una partida de ajedrez en la que no deciden nada.
La formación es importante, tanto en Japón como en cualquier otro lugar. PERO más importante es conocer nuestras prioridades, y en función de ellas elegir.
Yo veo muy interesantes las críticas de Esteban sobre ciertos aspectos desconocidos de Japón. No creo que sea generalizable pero revela algunas cosas concretas. Para que existan titulados universitarios que vivan bien en las empresas japonesas (y en las de todos lados) tienen que existir peones que se ensucien las manos.
Puestos a ensuciarlas, quizás es mejor trabajar para uno mismo en cualquier oficio medianamente interesante. Más que la formación concreta creo que lo fundamental es saber qué queremos, y qué podemos hacer para conseguirlo. Unos quieren dinero, otros tiempo libre, otros una vida tranquila…
Saludos.
Septiembre 13th, 2007 at 1:02
estoy deacuerdo contigo Marco para salir adelante debemos preparanos y sacar un titulo universitario si no. aunque estemos en nuestra tierra seremos lo peones del sistema.
con titulo somos peones bien pagados XD ^^.
saludos…
Septiembre 13th, 2007 at 0:55
eric, por lo que vengo leyendo ya desde la antigua casa nipolatina, muchos latinos vienen a hacer el sueno americano, pero la verdad es otra, y como dije mas arriba sino tenes caracter y titulo universitario poco y nada vas a ser en un pais con tanta gente y ademas competitivo.
aca los latinos parecen que son pocos los que triunfa fuera de las fabricas,
supongo que esteban sufrio bastante el venir demasiado inocenton. y no es para trolearte(hacer el troll) esteban sino una pregunta sincera pero desde la casa nipo te venia diciendo preguntando que sabias hacer, si eras arqui, abogado y si sabias japones o por lo menos ingles, pero nunca contestaste, y creo yo porque ahi esta tu verdad y a las criticas laborales que sueles comentar.
En argentina creo que la misma suerte pasan/pasaron los bolivianos, paraguayos, peruanos. Ahora nose como estara el ambiente en baires pero no mucho tiempo atras se decia, los bolivianos para la contruccion y los paraguayos para limpiar la casa, lo digo con todo mi respeto si ofender y ser despectivo.
Con esto quiero decir que si no estas preparado para x profesion poco queda por elegir y mas que seguro te va a tocar lo mas feo como trabajo.
Saludos man y suerte porque parece que encontrastes tu lugar.
Septiembre 13th, 2007 at 0:40
¿Progresar y, en el mejor de los casos, hacer la vida que hacen los asalariados japoneses?
No, gracias.
Septiembre 12th, 2007 at 23:27
Para que fuistes?? a japon, por tus comentarios no parecias tener muchas ganas de conocer sobre la cultura de japon. nunca entendi la razon por la cual no intentastes aprender japones y buscar mejores posibilidades.
un simple comentario
Septiembre 12th, 2007 at 20:57
Yo trabajé una semana en una tienda de abarrotes en Nueva York, los dueños turcos eran muy estrictos, y al terminar la semana el salario recibido el cual no me pareció, los dejé con su puesto pero eso si, con la justicia aplicada yo me traje el uniforme.
Saludos Esteban.
Septiembre 12th, 2007 at 15:45
Saludos Kana.
Septiembre 12th, 2007 at 15:38
Peter, pienso que ir a Japón becado o contratado puede ser positivo. Lo de ir a “buscarse la vida” no me parece una buena idea. Claro, salvo que sientas un profundo interés en la cultura japonesa y estés dispuesto a pasar penurias para descubrirla.